La niña fantasma de villa parque chacabuco

La niña fantasma de villa parque chacabuco

Historia de terror: La niña fantasma de villa parque chacabuco

Durante una reunión en la escuela José Cubas, una docente ofreció su testimonio ante el público, describiendo un hecho que sucedía (y quizá aún suceda) en Villa Parque Chacabuco, en una casa de dos plantas que está ubicada cerca de la escuela. Allí aparecía la imagen nítida de una Niña fantasma. Pero lo primero que le llamó la atención a la propietaria de ese domicilio,

fue el precio en que se la vendieron: muy accesible, a menos de la mitad del precio real.

Mariana es la mamá de dos hijas, de cuatro y ocho años. Todo comenzó cuando advirtió que la mayor jugaba, sonreía y hablaba como si lo hiciera con otra persona, estando en el primer piso. Tal vez haya pensado que se trataba del clásico “amigo invisible” que los niños suelen tener, aunque ya no a los ocho años. Pero de pronto Mariana comenzó a sentir la presencia de alguien más en la casa. Hasta que, un día, pudo verla: una niña extraña,

bajaba corriendo por las escaleras de la casa.

La maestra amiga le contó a Zona Negra que, ni la hija menor ni el marido de Mariana pudieron verla nunca. Pero ella misma reconoce que cuando va de visita al lugar, siente como “un clima de acompañamiento”, una presencia que no es visible. Incluso, en una oportunidad mientras conversaba con Mariana, llegó a decirle “me siento observada”, y su amiga, con total naturalidad le dijo “quedate tranquila… lo que pasa es que la nena esta al lado tuyo…” Lo que para la docente era una situación extraña,

para la dueña de casa era algo con lo cual ya se había familiarizado.

Según el relato ofrecido a ZN, por esa casa ya pasaron sacerdotes y parapsicólogos, sin conseguir develar la intriga. Incluso una vez toda la familia había salido de paseo, y al regresar fueron visitados por el vecino que le advirtió al marido: “che, tengan cuidado cuando se ausenten por mucho tiempo de la casa, porque escuché que tu nena jugaba con la moto haciéndola arrancar en el garaje…” El hombre simplemente sonrió, pero no le explicó al vecino que “sus nenas” habían salido de paseo con él. Mariana fue hasta el garaje, y observó que la “niña fantasma” estaba sentadita al lado de la moto.

Otro día, una familia que había ido de visita con un hijo pequeño, lo vieron bajar llorando por las escaleras, y dijo que una niña lo peleaba. Las hijas de los anfitriones estaban ausentes, y cuando todos se dirigieron al cuarto, el niño la señalaba debajo de la cama. Mariana también la vio, pero cuando advirtió que al lado de la fantasma había una muñeca, les dijo que tal vez el menor se hubiera asustado con eso.